Skip to content Skip to footer

Preguntas frecuentes

Aquí encontrarás las respuestas a las preguntas más comunes para que conozcas mejor cómo funciona nuestra tecnología y descubras todos sus beneficios.

Es un equipo que produce agua potable a partir de la humedad del aire, sin necesidad de tuberías ni fuentes externas.

Sí. El agua pasa por un proceso de purificación con filtros y luz UV, cumpliendo estándares de calidad para consumo humano.

Similar a un refrigerador doméstico. El consumo depende del modelo y de la cantidad de agua que produzca. Hay modelos que calientan, enfrían el agua y modelos de agua a temperatura ambiente.

Desde 30 litros y 60 litros cada 24 horas en equipos para el hogar hasta miles de litros en modelos industriales capacidades 250, 500, 1500, 2000 hasta 5000 litros cada 24 horas, dependiendo de la humedad 35% de humedad relativa mínima y temperatura del ambiente de los 15 a los 45 grados centígrados.

En casas, oficinas, escuelas, hospitales, hoteles y comunidades con acceso limitado a agua potable.

No. Los modelos domésticos solo necesitan conexión eléctrica en 110 volts o 220 volts. Los industriales pueden requerir sistemas de almacenamiento adicionales y voltaje de 330 volts o 440 volts trifásico.

Cambio de filtros y limpieza periódica con frecuencia mensual o cada dos meses para garantizar la pureza del agua y el buen funcionamiento del equipo. El cambio de filtros se recomienda entre los 10 o 12 meses.

Sí. Aunque la inversión inicial es mayor, a mediano plazo resulta más rentable y elimina la compra continua de garrafones o botellas.

Reduce el consumo de plásticos, generar basura de plástico, evita transporte de agua embotellada y aprovecha un recurso renovable: la humedad del aire.

Son sistemas de tratamiento biológico que utilizan microorganismos y membranas avanzadas para depurar aguas negras y grises, obteniendo un efluente de alta calidad, apto para reúso o descarga conforme a normativas ambientales.

Pueden procesar aguas negras (sanitarias) y aguas grises (provenientes de duchas, lavabos y lavandería), tratándolas de manera conjunta o separada según el diseño del proyecto.

El sistema combina procesos de biodegradación aeróbica con biorreactores de membrana (MBR), lo que permite eliminar materia orgánica, sólidos suspendidos, grasas, detergentes y patógenos, produciendo agua clara y segura.

  • Viviendas y conjuntos habitacionales
  • Hoteles y resorts
  • Hospitales y clínicas
  • Industrias y parques industriales
  • Comunidades rurales o zonas sin acceso a drenaje

El efluente cumple con normas nacionales e internacionales de descarga y puede reutilizarse en riego de áreas verdes, sanitarios, procesos industriales no potables y sistemas de enfriamiento.

El mantenimiento es sencillo y programado: incluye limpieza de membranas, revisión de sopladores y sustitución de consumibles. LZT ofrece planes de servicio para garantizar operación continua.

El consumo depende de la capacidad del sistema, pero los equipos LZT están diseñados para ser altamente eficientes, con un gasto eléctrico optimizado frente a plantas convencionales.

  • Menor espacio requerido gracias a la tecnología MBR
  • Mayor eficiencia en la remoción de contaminantes
  • Agua de mejor calidad lista para reúso
  • Operación automatizada con mínima intervención humana

La inversión inicial varía según la capacidad, pero los ahorros en consumo de agua potable, reducción de descargas y cumplimiento normativo generan un retorno de inversión atractivo en el mediano plazo.

  • Reducción del consumo de agua potable
  • Disminución de descargas contaminantes
  • Contribución a la economía circular y a la sustentabilidad
  • DBO5 (Demanda Bioquímica de Oxígeno): < 10 mg/L
  • DQO (Demanda Química de Oxígeno): < 50 mg/L
  • Sólidos Suspendidos Totales (SST): < 5 mg/L
  • Coliformes fecales: Reducción > 99.9% (cumpliendo normativas de reúso)

Los sistemas LZT emplean biorreactores de membrana (MBR), que combinan un proceso biológico aeróbico con filtración por membranas de ultrafiltración. Esto permite obtener un efluente de alta calidad en un espacio reducido.

  • Temperatura óptima: 15–35 °C
  • pH de operación: 6.5–8.5
  • Carga hidráulica: ajustable según el caudal de diseño
  • Oxígeno disuelto: mantenido entre 2–4 mg/L para garantizar actividad biológica
  • Sistemas pequeños: desde 1–10 m³/día (viviendas, hoteles boutique)
  • Sistemas medianos: 50–500 m³/día (hospitales, complejos habitacionales)
  • Sistemas industriales: > 1,000 m³/día (parques industriales, ciudades)
  • Limpieza física: retrolavado automático diario
  • Limpieza química (CIP): cada 3–6 meses, dependiendo de la carga orgánica
  • Vida útil de membranas: 15 a 20 años en condiciones normales de operación
  • Sopladores de aireación: 0.3–0.6 kWh/m³ tratado
  • Bombas de recirculación y extracción: 0.1–0.2 kWh/m³
  • Consumo total estimado: 0.4–0.8 kWh/m³, optimizado frente a plantas convencionales
  • Norma mexicana NOM-003-SEMARNAT para reúso en servicios al público
  • Directivas internacionales (EPA, OMS, UE) según configuración del sistema
  • Certificaciones de calidad ISO en fabricación y operación
  • Reducción de espacio hasta en un 50%
  • Producción de agua lista para reúso sin necesidad de clarificadores secundarios
  • Menor generación de lodos residuales

Es agua tratada para eliminar prácticamente todas las sales, minerales, bacterias y partículas, alcanzando resistividades de hasta 18.2 MΩ·cm, lo que la hace ideal para aplicaciones críticas en laboratorios, farmacéutica, electrónica y hospitales.

Las plantas Rotek combinan ósmosis inversa (RO), desionización (DI), intercambio iónico y, en algunos modelos, electrodeionización (EDI), junto con filtración y luz UV, para garantizar agua de la más alta pureza.

  • Industria farmacéutica y biotecnología
  • Producción de semiconductores y electrónica
  • Hospitales y laboratorios clínicos
  • Generación de energía (agua de calderas de alta presión)
  • Centros de investigación

Dependiendo del modelo, pueden alcanzar:

  • Conductividad: < 0.1 µS/cm
  • Resistividad: hasta 18.2 MΩ·cm
  • TOC (Carbono Orgánico Total): < 5 ppb
  • Ausencia de bacterias y endotoxinas en configuraciones especiales
  • Sustitución periódica de filtros de sedimentos y carbón activado
  • Reemplazo de membranas de ósmosis inversa cada 2–3 años (según uso)
  • Regeneración o cambio de resinas de intercambio iónico
  • Limpieza y calibración de sensores de conductividad/resistividad

El consumo depende de la capacidad de la planta, pero los sistemas Rotek están diseñados para ser eficientes y de bajo consumo, comparables a otras tecnologías de purificación avanzada.

  • Automatización avanzada con monitoreo en tiempo real
  • Diseño modular, fácil de ampliar según la demanda
  • Mayor vida útil de membranas y resinas gracias a pretratamientos integrados
  • Cumplimiento de normativas internacionales (ASTM, USP, ISO)
  • Reducción en el uso de químicos regenerantes (en sistemas EDI)
  • Menor generación de residuos líquidos
  • Optimización del consumo de agua gracias a sistemas de recuperación

Aunque la inversión inicial es mayor que en sistemas básicos de purificación, el ahorro en consumibles, confiabilidad en procesos críticos y cumplimiento normativo generan un retorno de inversión atractivo en industrias de alta exigencia.

Es un sistema que convierte agua de mar o salobre en agua potable mediante ósmosis inversa (RO) y procesos de filtración avanzada, eliminando sales, minerales y contaminantes.

  • Desalinizadora: diseñada para tratar agua de mar o salobre, eliminando altas concentraciones de sales
  • Potabilizadora: enfocada en purificar agua de pozos, ríos o redes municipales, eliminando bacterias, metales pesados y químicos para cumplir normas de agua potable.

El agua pasa por varias etapas:

  1. Pretratamiento: filtros de arena, carbón activado y suavizadores
  2. Ósmosis inversa: membranas que retienen sales y contaminantes
  3. Postratamiento: luz UV, ozono o remineralización para garantizar agua segura y de buen sabor

Rotek fabrica equipos desde pequeñas plantas de 1–5 m³/día (para hoteles, barcos o viviendas costeras) hasta sistemas industriales de más de 1,000 m³/día para comunidades, industrias y municipios.

  • Desalinizadoras: agua con TDS (sólidos disueltos totales) < 500 ppm, apta para consumo humano.
  • Potabilizadoras: cumplen con normas internacionales de agua potable (OMS, EPA, NOM-127 en México).
  • Cambio de filtros de cartucho cada 3 6 meses
  • Limpieza química de membranas de ósmosis cada 6–12 meses
  • Revisión de bombas, válvulas y sensores periódicamente

Depende de la capacidad y la salinidad del agua de entrada. Una planta desalinizadora típica consume entre 3–6 kWh por metro cúbico de agua producida.

  • Diseño modular y escalable según la demanda
  • Automatización y monitoreo remoto en modelos avanzados
  • Alta eficiencia energética y menor rechazo de agua comparado con sistemas convencionales
  • Soporte técnico y refacciones disponibles a nivel internacional
  • Aprovechan fuentes de agua no convencionales (mar, pozos salobres)
  • Reducen la sobreexplotación de acuíferos
  • Opciones de recuperación de energía y reducción de salmuera en modelos de última generación

La inversión inicial depende de la capacidad y el tipo de agua a tratar, pero a mediano plazo se traduce en ahorros frente a la compra de agua embotellada o transporte de agua potable, además de garantizar independencia hídrica.

Es un equipo diseñado para eliminar sedimentos, cloro, metales pesados, bacterias y otros contaminantes del agua, mejorando su sabor, olor y seguridad para el consumo humano y doméstico.

Los sistemas Rotek pueden incluir:

  • Filtros de sedimentos (arena, cartucho, polipropileno )
  • Carbón activado para eliminar cloro, olores y compuestos orgánicos
  • Suavizadores para reducir dureza (calcio y magnesio)
  • Ósmosis inversa (RO) para remover hasta el 99% de sales disueltas
  • Luz ultravioleta (UV) para desinfección microbiológica
  • En hogares (debajo del fregadero, en la entrada principal de agua o en dispensadores)
  • En oficinas y comercios (cafeterías, restaurantes, hoteles)
  • En industrias (procesos alimenticios, farmacéuticos, electrónicos)
  • Agua más limpia y segura para beber y cocinar
  • Protección de electrodomésticos contra incrustaciones y corrosión
  • Reducción de olores y sabores desagradables
  • Cumplimiento de normas de agua potable
  • Cambio de cartuchos de sedimentos y carbón activado cada 6–12 meses (según calidad del agua)
  • Reemplazo de membranas de ósmosis inversa cada 2–3 años
  • Limpieza y revisión periódica de válvulas, bombas y conexiones

Los sistemas de filtración básica (sedimentos y carbón) no consumen energía. Los equipos con ósmosis inversa o luz UV requieren electricidad, pero con un consumo bajo y eficiente.

  • Diseño modular y escalable
  • Refacciones y soporte técnico disponibles
  • Alta eficiencia en remoción de contaminantes
  • Durabilidad y confiabilidad en aplicaciones domésticas e industriales
  • Disminuyen el consumo de agua embotellada y plásticos de un solo uso
  • Permiten aprovechar agua de red o pozo con mejor calidad
  • Reducen descargas contaminantes al optimizar procesos industriales

La inversión inicial depende del tipo de sistema, pero a mediano plazo se traduce en ahorros frente a la compra de agua embotellada y en mayor seguridad para la salud y los equipos.